Formatos de trabajo
Antes de tocar un muro se levanta el expediente: lectura de estratos, calicatas controladas, relevamiento fotogramétrico y revisión de archivos parroquiales o municipales. Se entrega un informe con patologías detectadas, materiales originales y un orden de prioridades. Es el paso obligado cuando la obra involucra una iglesia en uso, una casa de dos patios o un frente declarado.
Ver alcance del diagnósticoIntervención sobre revoques de cal, adobes, ladrillo asentado en barro y estructuras de madera. Se trabaja con mezclas compatibles, se evita el cemento Portland y se respetan los tiempos de fraguado según la temporada de lluvias. Incluye apuntalamientos provisorios, reposición de tejas coloniales y tratamiento de humedad ascendente en muros de tapia.
Cómo se ejecuta la obraCuando la obra toca el subsuelo, entra el equipo de arqueología. Se documentan estratos, se decide qué se conserva in situ y qué se traslada, y se comunica el cambio de cronograma al comitente y a los vecinos. Frecuente en el casco histórico de Salta, donde aparecen canaletas de ladrillo y cimientos que no figuran en planos.
Casos con hallazgosCapacitación breve para guías locales, pautas de visita para templos activos y material de difusión sobre buenas prácticas. Se trabaja con las comunidades de Jujuy y Tucumán que sostienen capillas históricas, para que el flujo turístico no deteriore retablos, imaginería ni pisos de valor. El silencio también es conservación.
Guía para visitar sin dañarSi el proyecto todavía no está definido, conviene empezar por el panorama general de la edición o escribir directamente a info@monasterybnb.com.
Antes de sumar un edificio al programa de puesta en valor, conviene saber cómo se organiza una intervención, qué se entrega en cada etapa y qué se espera del comitente. Reunimos las consultas que más se repiten en Salta, Jujuy y Tucumán.
La evaluación arranca con un relevamiento fotográfico y planimétrico, la lectura de estratos en muros y revoques, y una cala exploratoria para ver el estado del sustrato. Se entrega un informe con patologías detectadas, materiales históricos identificados y un orden de prioridades. No es un presupuesto cerrado: es la base para decidir si la obra se encara por etapas o de forma integral.
Sí, siempre que el proyecto se ajuste a lo que exige la comisión de patrimonio correspondiente. En esos casos la intervención se documenta paso a paso, se presentan muestras de mezclas antes de aplicarlas y se coordina con el equipo de arqueología si aparece registro material durante la obra. El ritmo lo marca la aprobación, no el cronograma comercial.
En la mayoría de los casos sí. Se prioriza la consolidación y el relleno con tierra del mismo banco, cal apagada en obra y áridos locales. El reemplazo completo se reserva para sectores donde el muro ya perdió capacidad estructural. La idea es conservar la mayor superficie histórica posible y dejar la intervención reconocible a simple vista.
Cuando se interviene una cuadra con potencial arqueológico, el movimiento de suelos se hace con seguimiento permanente. Si aparece un hallazgo, la obra se detiene en ese frente, se documenta el estrato y se define con la autoridad si se conserva in situ o se traslada. Eso puede modificar el cronograma, y el comitente lo sabe desde el inicio.
Organizamos visitas guiadas por iglesias y capillas históricas con pautas claras: horarios de culto respetados, sin flash ni trípodes, sin tocar retablos ni imaginería. El recorrido lo lleva alguien con formación patrimonial, no un guía improvisado. La conducta del visitante es parte de la conservación.
Al finalizar se entrega un dossier con el registro fotográfico antes, durante y después, las fichas técnicas de materiales y proporciones usadas, y las recomendaciones de mantenimiento para los próximos años. Ese archivo sirve para futuras intervenciones y para presentar ante organismos de patrimonio. Si querés ver el detalle de cada etapa, podés revisar cómo se organiza la entrega o escribirnos desde contacto.
Cada edificio colonial impone su propio ritmo. Estos son los frentes con los que trabajamos en Salta, Jujuy y Tucumán, desde el diagnóstico inicial hasta la entrega documentada de la obra.
Antes de cualquier intervención se levantan calas controladas en muros, revoques y cubiertas. Se identifican las etapas constructivas, los agregados posteriores y los sectores con humedad activa. El informe incluye fotografías fechadas y una propuesta de prioridades según riesgo estructural.
Trabajamos con mezclas apagadas en obra, con granulometría del árido local y tiempos de fraguado largos. Se descarta el cemento Portland en paramentos con valor patrimonial. Cada muestra se aprueba antes de extenderse sobre el muro, según lo que exige la comisión de patrimonio provincial.
Cuando una excavación deja al descubierto cimientos, canaletas o fragmentos de loza, la obra se detiene y entra el equipo de registro. Se documenta cada estrato, se decide si el hallazgo se conserva in situ o se traslada, y se ajusta el cronograma con el comitente y los vecinos.
Acompañamos a capillas e iglesias en uso con pautas concretas para recibir visitantes: horarios que no interfieran con el culto, señalización discreta, formación de guías locales y protocolos para evitar flash, trípodes y contacto con retablos o imaginería.
Al cierre de cada etapa se entrega un legajo con planos de estado, fichas de materiales, registro fotográfico y memoria descriptiva de las decisiones tomadas. Sirve para futuras intervenciones y para presentar ante organismos de patrimonio nacional.
Ver el detalle de cada frente en nuestras prestaciones o escribirnos desde contacto para evaluar un caso concreto.